El médico Jorge Iván López Jaramillo fue testigo directo de la violencia que generaron los actores armados en diferentes zonas del país. En Urabá y Medellín, cuando fue voluntario de la Cruz Roja, atendió personas heridas por atentados con carro bomba y víctimas de minas antipersonal, y no ha podido olvidar el horror y el sufrimiento que causan las masacres.

En una oportunidad, incluso, se vio al borde de la muerte cuando un grupo armado irregular lo retuvo a él y a sus compañeros de la Cruz Roja en El Dos, corregimiento de Turbo. De experiencias como esta y de la instrucción que recibió para desempeñar su labor, saca algunas conclusiones que aportan a la reflexión sobre el trabajo de los médicos en zonas de intensa confrontación.

Sin embargo, asegura Jorge Iván López, en muchas ocasiones se sintió impotente a la hora de atender a las víctimas de la violencia: “Casi nunca me sentí preparado. Hay casos que son emblemáticos, por ejemplo, los atentados con carro bomba, ahí es donde más impotencia sentía; esa misma sensación la experimentaba cuando atendía a las víctimas de mina antipersonal. Es el cúmulo de la desesperanza”.

Cuando trabajaba en zonas de conflicto, sostenía una posición neutral y siempre buscaba beneficiar a las víctimas: “La opción que tomamos, por razones personales, muchos de los profesionales que trabajamos en este contexto, es la de la neutralidad activa; es decir, yo no identifico raza, religión, credo político, pero soy activo en beneficio de las víctimas”.

 Los deberes y derechos del personal que integra una misión médica
“El personal de salud debe saber cuáles son sus derechos y deberes. Las comunidades tienen derecho a ser atendidas y uno tiene el deber de hacerlo, pero también tiene el derecho de protegerse. La misión médica debe conocer y respetar la normatividad y las reglas de seguridad”.

Cuando se trata de proteger la vida del médico, los protocolos establecidos por organizaciones como la Cruz Roja son indispensables. “Por ejemplo, si uno va en una ambulancia, no puede escuchar música porque no se entera de lo que está pasando afuera. Cuando usted va en un vehículo y lo para un actor armado debe pensar en cosas como esta: ¿si me quito el cinturón de seguridad, pensarán que estoy armado? Son cosas que uno debe saber y que no están en un manual especializado”, explica Jorge Iván.

Desarrollo de conocimientos, procedimientos y equipos
A pesar de los sufrimientos que ha generado el conflicto armado en el país, Jorge Iván López cree que estas confrontaciones obligaron al personal médico a desarrollar procedimientos y tecnologías adecuadas para atender las emergencias propias de la guerra.

“En el caso colombiano, debido al conflicto armado, desarrollamos esquemas operativos para la atención de emergencias y para el manejo del trauma. La atención a las víctimas de minas antipersonal es un claro un ejemplo. En la década de 1990, aumentaron los accidentes con estos artefactos explosivos, entonces, empezamos a estudiar la efectividad de la cadena de atención y descubrimos cuáles eran los obstáculos. Esto nos llevó a vincular las tecnologías de la información y la comunicación con los procedimientos médicos; por ejemplo, la teleasistencia prehospitalaria y la telemedicina son esenciales a la hora de atender este tipo de emergencias”.

 La responsabilidad de los médicos en un escenario de posacuerdo
Aunque se firme un acuerdo de paz entre el gobierno y las Farc, Jorge Iván López cree que los colombianos seguirán siendo víctimas de otro tipo de violencias. Por esta razón, afirma que “la labor de los médicos seguirá siendo la misma. Podemos enfrentarnos, por ejemplo, al aumento de accidentes con minas antipersonal; una cosa es saber que tenemos 300 o 400 mil minas en el país, y otra cosa es buscarlas y desactivarlas. Nos vamos a meter otra vez en la boca del lobo”.

Según Jorge Iván, la salud pública es el otro reto que podrían afrontar los médicos: “En el caso de las comunidades desplazadas, es necesario revisar cuáles serán las condiciones de retorno. Hay gente que volverá a habitar zonas con enfermedades endémicas, entonces, las enfermedades se van a propagar de un lado para otro. En el escenario de posacuerdo, se deben presentar muchos cambios en la organización del sistema de salud”.

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