Hongos provocados por la humedad afectaron el 80 por ciento de las bitácoras de este lugar de memoria. Para las víctimas la situación es producto de la falta de interés del Estado por conservar la memoria. Restaurar los archivos es un proceso costoso.

 

Por: Pompilio Peña Montoya

Foto de portada: cortesía Asovida

A causa de la humedad, 287 bitácoras del Salón del Nunca Más del municipio de Granada, en el Oriente antioqueño, se vieron gravemente afectadas. Siete de ellas tienen pérdida total y solo 20 se salvaron tras permanecer guardadas por más de dos meses dentro de un cajón de madera. “Esto es lo más triste que nos ha pasado, y lo peor es que desde hace más de tres años veníamos advirtiendo la posibilidad de un suceso como este”, comentó Gloria Quintero, lideresa de la Asociación de Víctimas Unidas de Granada (Asovida).

Debido a la cuarentena decretada por el gobierno nacional para contrarrestar la propagación de la COVID-19, el Salón fue cerrado al público y se guardaron las bitácoras, que son cuadernos en los que las víctimas de la violencia escriben remembranzas y reflexiones a seres queridos que murieron o desaparecieron en medio del conflicto, las cuales solían estar exhibidas en varias repisas en el centro del salón.

Las bitácoras permanecieron guardadas hasta el pasado sábado 29 de agosto, cuando Gloria Quintero ingresó de nuevo al lugar y se encontró con la amarga sorpresa: cientos de hojas húmedas y arrugadas, tintas corridas y carcomidas por hongos, carátulas descoloridas y fotografías manchadas, con un fuerte olor a descomposición.

“Queríamos seleccionar material con el fin de conmemorar el día de los desaparecidos y nos encontramos con esa tragedia. Subimos las bitácoras a una oficina en la Casa de la Cultura e intentamos secarlas, pero el deterioro ya era muy evidente”, comentó Gloria notablemente afligida, quien admitió que esta misma suerte podrían correr las fotografías que se exhiben en el museo, pues comienzan a mostrar manchas producto de la humedad.

Enfrentada a esta situación, ahora la preocupación central de la asociación de víctimas radica en cómo salvar el material afectado por los hongos y, de ser posible, restaurar estos archivos que elaboraron y recopilaron durante años.

 

Un costoso proceso de restauración

Felipe Vargas, restaurador de bienes culturales del Archivo Histórico de Medellín, manifestó que lo ocurrido con las bitácoras del Salón del Nunca Más podría representar una gran pérdida por lo que significan para la historia. Resaltó que, para conservar en gran parte la integridad de este material, se debió actuar rápidamente con el fin de cuidar que la tinta no se borrara por completo, que las hojas no se pegaran y que los hongos no proliferaran.

“Estas bitácoras podrían ser restauradas en gran parte, pero es un proceso que demanda mucho tiempo y tiene unos altos costos. En promedio, y dependiendo del daño, restaurar una sola hoja puede llegar a costar entre 80 mil y 300 mil pesos, entre otras cosas porque muchos de los materiales que se utilizan en el tratamiento deben ser importados”, comentó el experto.

Felipe Vargas recomendó que ahora lo mejor era llevar a cabo un secado lento del material con el fin de no terminar de dañar la integridad del papel y, posterior a ello, en lo posible, intercalar entre las hojas papel bond, además de guardar luego las bitácoras, preferiblemente, en cajones metálicos, revisando periódicamente el estado de este material.

El experto, cuya especialidad es restaurar documentos históricos de más de cien años, manifestó que, en el Archivo Histórico de Medellín, Asovida puede hallar asesorías paso a paso sobre técnicas de limpieza y conservación de este tipo de materiales en lugares cuyo ambiente es particularmente adverso para el papel. “Ahora lo importante es concentrarse en la remoción de los hongos, ya que estos microorganismos acaban las hojas rápidamente”, advirtió.

 

Las bitácoras son artefactos simbólicos de memoria

Para Marda Zuluaga Aristizábal, doctora en Ciencias Sociales e investigadora del largo proceso de memoria que se viene desarrollando en el Salón desde su inauguración el 3 de julio del 2009, lo ocurrido fue “una tragedia anunciada”. En diálogo con Hacemos Memoria, afirmó que el Salón del Nunca Más se encuentra ubicado en un edificio antiguo con múltiples deterioros, que en años pasados han propiciado destrozos en paredes, techos y pisos. Ver: Una vaca por el Salón del Nunca Más

“El Salón del Nunca Más es uno de los lugares de memoria más conocidos a nivel nacional e internacional, y si esto pasó aquí, lo más probable es que en otros lugares de memoria esté pasando algo similar”, comentó Zuluaga, quien recordó que uno de los grandes méritos del salón es que se creó por iniciativa de las mismas víctimas de Granada, asediadas por las guerrillas de las Farc y el ELN y por el paramilitarismo.

Marda Zuluaga resaltó que las bitácoras son elementos de una altísima importancia, ya que no solo son artefactos simbólicos de duelo y de preservación de memoria, también recae sobre estas un fuerte sentimiento de afecto de parte de las víctimas, muchas de ellas menores de edad, ya que en sus procesos de duelo estas funcionan como diarios y canales de comunicación con sus seres queridos, por lo que al perderse estas bitácoras, el impacto emocional para quienes las utilizan puede llegar a ser muy duro.

 

Algunas bitácoras del Salón de Nunca Más de Granada presentan afectaciones tanto en su parte interna como externa. Foto: cortesía Asovida.

“Lo que pasó aquí es la expresión de una gran desidia institucional, porque desde hace varios años se viene denunciando el estado del Salón del Nunca Más, y es responsabilidad del Estado ayudar a la conservación de este tipo de lugares, de hecho, sabemos que al salón, que se sostiene por voluntad de las mismas víctimas y donaciones de los visitantes, se le han hecho promesas, pero estas no se han materializado”, comentó Marda Zuluaga.

En enero de 2019, el entonces alcalde de Granada, Omar Gómez, dijo a Hacemos Memoria que “en el presupuesto de este año se destinó un rubro de 30 millones de pesos para los arreglos de Casa de la Cultura, con los que se verá beneficiado el Salón. Ya tenemos un diseño previo de la Universidad San Buenaventura y estamos a la espera de unos estudios arquitectónicos más profundos que nos digan cuál debe ser la intervención, porque cualquier acción que se haga, debe ser para toda la estructura de la Casa. Esperamos que de aquí a diciembre se hagan las reparaciones y se le asignen nuevos espacios al Salón del Nunca Más”. Ver: A cuentagotas llegan las ayudas para el Salón del Nunca Más

Ante la reciente afectación al Salón, Hacemos Memoria intentó comunicarse con Fredy Zuluaga, actual alcalde del municipio para consultarle cómo iba este proceso, pero no contestó a mensajes ni a llamadas.

 

El Salón ha carecido de apoyo estatal

Ana María Bustos, abogada que viene acompañando el proceso del Salón del Nunca Más, quien a través de Twitter dio a conocer el deterioro que sufrieron las bitácoras, manifestó que este tipo de hechos lo que hace es revictimizar a la población de Granada.

“En un país sin memoria, lo que no matan lo dejan acabar. Esto significa la pérdida de gran parte del trabajo que viene haciendo desde hace más de catorce años Asovida, una organización que ha mantenido el salón sin contar con presupuesto y que por más de tres años viene pidiéndole al gobierno recursos para algo tan sencillo como impermeabilizar las paredes, entre otras cosas”, expresó Ana María. Ver: El Salón del Nunca Más busca aliados para preservar sus memorias

La abogada resaltó que, desde que se supo lo ocurrido con las bitácoras, varias organizaciones y grupos universitarios que trabajan el tema de la memoria han mostrado interés. Uno de ellos es el Centro de Estudios Urbanos y Ambientales (Urbam), de la Universidad Eafit, así como un grupo de académicos de varias instituciones de educación superior alrededor del mundo.

Este tipo de apoyos es agradecido por Gloria Quintero quien, ante el daño que sufrieron las bitácoras, explicó que por fortuna gran parte de su contenido fue digitalizado por estudiosos como la propia Marda Zuluaga, aunque advirtió que Asovida deberá estudiar cómo afrontar este lamentable suceso.

Lo cierto, puntualizó Gloria Quintero, es que sin recursos directos por parte del gobierno las reparaciones del Salón no se pueden hacer, y el resto de elementos que componen este museo de la memoria terminarán por perderse, lo que es muy grave porque “la memoria hace parte de la reparación integral, porque son espacios que nos aportan a la elaboración de duelo, de la verdad y a la dignificación de las personas víctimas del conflicto”.