El proyecto Memorias de la Ausencia realizó un evento académico con entidades del Estado y liderazgos sociales para debatir, cuestionar y reflexionar sobre la desaparición de personas en el conflicto armado y en la década posterior al Acuerdo de Paz.  

Por Carla Serna Ovallos 
Fotos: Corporación Región 

“Las personas desaparecidas nos hacen falta a todas, todes y todos, y haremos lo justo hasta encontrarlos”, afirmó Sandra Correa López, coordinadora del proyecto Memorias de la Ausencia de la Corporación Región, en la apertura del seminario internacional La desaparición en el tercer ciclo de violencia en Colombia. A una década de los Acuerdos de Paz, que se realizó el 16 y 17 de abril en la Universidad de Antioquia.  

El evento académico fue realizado en el contexto de Memorias de la Ausencia, una iniciativa desarrollada en el Oriente antioqueño y que desde hace seis años brinda acompañamiento a quienes buscan a las personas dadas por desaparecidas del país. Los enfoques de este trabajo se han concentrado en activar rutas de búsqueda y atención y generar procesos de reparación a las familias de las víctimas. 

En Memorias de la Ausencia, el camino de la búsqueda, como lo nombra la psicóloga Sandra Correa López, inició en 2011, cuando la Corporación Región —una organización no gubernamental que promueve los derechos humanos y el ejercicio ciudadano, entre otros temas— tuvo una alianza con el Centro Nacional de Memoria Histórica para la construcción de memoria en el Oriente antioqueño, una de las regiones epicentro del conflicto armado.  

De esta alianza entre la entidad nacional y Región surgieron los informes de memoria San Carlos: memorias del éxodo en la guerra (2011), Tejiendo memoria: proceso pedagógico del informe de San Carlos: memorias del éxodo en la guerra (2013), Granada: memorias de guerra, resistencia y reconstrucción (2016) y Memorias de una masacre olvidada: los mineros del Topacio, San Rafael (Antioquia), 1988 (2016). 

Luego, cuando ya se habían firmado el Acuerdo de Paz entre el Gobierno nacional y las FARC-EP, la Corporación Región, con sede en Medellín, continuó trabajando en el Oriente antioqueño con el proyecto Territorios por la Verdad, con el que se dio a conocer el propósito de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad en los municipios de Granada y San Rafael. En este trabajo también se recogieron testimonios de víctimas del conflicto armado.  

A lo largo de estos años se hizo evidente para la organización tanto el impacto de la desaparición forzada en este territorio como la escasez de garantías estatales para la búsqueda de las personas desaparecidas. Según las cifras internas de la Corporación Región, en el Oriente antioqueño se registran 3365 personas dadas por desaparecidas. 

Actividad de memoria
El proyecto Memorias de la Ausencia ha convocado a líderes sociales y familias buscadoras desde 2020.

Por ese interés en lo que evidenciaban los trabajos de la Corporación Región, en el 2020, la antropóloga forense Andrea Natalí Romero Vargas, que era miembro de la organización, propuso el enfoque de acción forense sin daño (EAFSD) que había desarrollado durante sus estudios de memoria en la maestría Ciencias de la Información de la Universidad de Antioquia.  

El EAFSD, explica hoy la psicóloga a cargo de Memorias de la Ausencia, consiste en dar acompañamiento a personas buscadoras de desaparecidos en el contexto del conflicto armado, teniendo una metodología forense y de memoria en el trabajo de reconstrucción de casos, para que puedan contribuir a la identificación de los cuerpos.   

“Se fundamenta conceptual y metodológicamente en la perspectiva de acompañar a recordar, lo que favorece una mayor y mejor coproducción testimonial, la restauración de vínculos, y el fortalecimiento de la capacidad de agencia de las víctimas de desaparición”, complementa Sandra Correa López.   

En el desarrollo de esta investigación, Romero Vargas —quien hoy trabaja como experta y coordinadora en la regional Noroccidente de la UBPD— junto con investigadores de Región aplicaron dicho enfoque realizando ejercicios de acompañamiento a familias víctimas de desaparición forzada. 

A partir de ello, en 2020 surge el proyecto “Memorias de la ausencia: Estrategia de acompañamiento a personas buscadoras de personas dadas por desaparecidas desde el enfoque de acción forense sin daño”, en cabeza de la Corporación Región con el apoyo del Fondo Noruego para los Derechos Humanos. Este enfoque ha tenido transformaciones durante la puesta en práctica del proyecto, en la que pasa a ser un modelo de acción forense sin daño (MAFSD). 

Este paso de enfoque a modelo “incorporó como eje transversal el acompañamiento psicosocial y el acompañamiento integral a las víctimas en la activación de las tres rutas de reparación: humanitaria, administrativa y jurídica, para los casos anteriores al 2016”, explica la coordinadora de Memorias de la Ausencia. 

Gracias a estas rutas el proyecto se convierte en “puente entre las víctimas y la institucionalidad”, destaca Correa López, en busca de la restitución de derechos. La ruta humanitaria es tramitada ante la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD); la ruta administrativa, ante la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), y la ruta jurídica, ante la Justicia Especial para la Paz (JEP). La UBPD, la UARIV y la JEP son entidades creadas o fortalecidas luego del Acuerdo de Paz. 

Hasta la fecha, el trabajo documental, forense y psicosocial que ha realizado Memorias de la Ausencia ha permitido el acopio de 204 casos de desaparición en el contexto del conflicto armado, que han sido entregados a la UBPD. Asimismo, se ha hecho acompañamiento a cerca de 140 personas buscadoras

Memorias de la Ausencia ha desarrollado cuatro fases: las tres primeras se concentraron en el trabajo con las comunidades urbanas y rurales de los municipios de Granada, San Rafael, Nariño y Argelia; y la cuarta fase consistió en la realización del diplomado en “Acompañamiento integral a personas buscadoras desde el modelo de acción forense sin daño”, en alianza con la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Antioquia y el Centro Integral de Abordaje Forense e Identificación de la UBPD. 

Este diplomado surgió “como una apuesta por fortalecer liderazgos para el trabajo autónomo, ampliar capacidades instaladas y lograr mayor cobertura, contribuyendo así a dinamizar los procesos de búsqueda y el ejercicio del derecho a la verdad”, expresó Sandra Correa López.  

El diplomado, que duró cuatro meses, fue cursado por 14 líderes y lideresas del Oriente antioqueño —de Granada, San Rafael, Nariño, Argelia, Marinilla, Guarne, San Vicente, Cocorná, Abejorral y San Luis—, así como por profesionales e investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Como resultado de esta formación, los participantes hicieron acompañamiento psicosocial a 18 personas buscadoras y entregaron 22 casos documentados del Oriente antioqueño a la UBPD.  

Gloria Quintero
Gloria Quintero, defensora de derechos humanos y buscadora de personas desaparecidas, es una de las participantes del proceso Memorias de la Ausencia.

En el cierre de esta cuarta fase de Memorias del Ausencia, materializada en el diplomado, la Corporación Región y la Universidad de Antioquia realizaron el seminario internacional “La desaparición en el tercer ciclo de violencia en Colombia. A una década de los Acuerdos de Paz (2016)”, en el edificio de Extensión, el 16 y 17 de abril. 

La desaparición de personas en el contexto de violencia posterior a los Acuerdos de Paz fue el tema central del evento académico que dio conclusión a la cuarta fase del proyecto Memorias de la Ausencia de Corporación Región. Este asunto es una de las inquietudes que surgieron dentro del proyecto: qué está pasando hoy con las desapariciones ocurridas después del 2016, quién las atiende, quiénes buscan a los desaparecidos, cómo están trabajando las entidades y qué se está dejando de hacer. 

Según el Comité Internacional de la Cruz Roja, 2144 personas han desaparecido desde 2016 sin que sus familias hayan recibido una respuesta institucional clara; otras entidades, como la Fundación Paz y Reconciliación, acercan el número a los 3000 casos. Los expertos e invitados al seminario expresaron que se trata de una cifra de difícil recolección y seguimiento, precisamente por la escasa atención institucional y por las dinámicas de violencia vigentes que se entrecruzan con la desaparición.  

El seminario fue un espacio que reflexionó sobre esas desapariciones, sus retos, sus particularidades y sobre la reconfiguración de la violencia que hace que persistan. Durante el evento se conversó desde las investigaciones que hay sobre el tema, los informes y cifras de las desapariciones posteriores al 2016, las violencias urbanas y sobre las respuestas institucionales a las desapariciones que ocurren en territorios urbanos.  

Participaron entidades y organizaciones como la Fundación Paz y Reconciliación, el colectivo Buscadoras con Fe y Esperanza, el Comité contra la Desaparición Forzada de las Naciones Unidas, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Corporación Jurídica Libertad, Coalico, Casa Diversa y Caribe Afirmativo, la Secretaría de Paz y Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín y la Dirección de Derechos Humanos y Paz de la Gobernación de Antioquia, entre otras.  

Sandra Correa López afirmó que la realización de este espacio académico “es, también, un llamado a la comunidad internacional a no desatender la persistencia de la desaparición en el país, a salir de la inercia posterior al Acuerdo de Paz y a reconocer que se trata de un fenómeno vigente, no resuelto, que continúa produciendo víctimas y exige una respuesta sostenida, rigurosa y acorde con su gravedad”.