Las voces del pódcast Plazoleta Central resuenan en las escuchas colectivas que organiza Hacemos Memoria, un espacio de encuentro entre la comunidad universitaria y los protagonistas de las historias de violencia y resistencia en la U. de Antioquia en Medellín.
Por Margarita Isaza Velásquez
Foto de portada: Angélica Duque, Conciencia Colectiva
Este miércoles 25 de marzo a las 2:00 p. m., en el auditorio del cuarto piso de la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia, se llevará a cabo la escucha colectiva del episodio Los papeles de Pilar, que hace parte de la segunda temporada del pódcast Plazoleta Central. Pilar López, estudiante de la Alma Mater en los años ochenta, compartirá su testimonio y dialogará con los asistentes sobre las consecuencias personales y profesionales del exilio que vivió cuando la persecución política y la violencia se ensañaban contra los universitarios.
Este evento, denominado escucha colectiva, invita a la comunidad universitaria a ampliar la visión, a reflexionar y a continuar la conversación sobre los hechos de violencia y resistencia que por cerca de medio siglo marcaron a estudiantes, docentes, empleados y sus familiares.
El pódcast Plazoleta Central es una iniciativa de divulgación, memoria colectiva y diálogo público que hace parte del proyecto 50 años de violencia y resistencia en la Universidad de Antioquia, realizado por Hacemos Memoria y que cuenta, también, con una línea de tiempo de consulta abierta, que abarca el periodo 1968-2018 y reconstruye más de trescientos hechos que afectaron directamente a la comunidad universitaria, así como amplía a través del relato periodístico cien de estos hechos.
La profesora Adriana González, de Hacemos Memoria y quien junto a otros docentes ha liderado el proyecto mencionado, explica que Plazoleta Central ha pretendido reconocer e incorporar al relato público en torno a estos hechos, “voces plurales y diversas, especialmente aquellas que no se han escuchado frecuentemente; voces personales, íntimas, bajo la premisa de que la memoria colectiva está incompleta sin ellas, no porque la memoria sea la sumatoria de voces, sino porque la ausencia de las que suelen escucharse, torna insuficiente la conversación sobre nuestra memoria colectiva”.
Por eso en los pódcast han hablado –a veces por primera vez– familiares, amistades, personas cercanas a quienes fueron directamente afectados por los hechos de violencia y que también sintieron el impacto, alguna vez inenarrable, de esa afectación.
“En el centro de estas escuchas colectivas están las memorias públicas que construyen narrativas y conmemoraciones que perduran en el tiempo, pero que, como dijo una de las asistentes, acaban vacías de sentido; salen a la luz también las memorias afectivas, familiares, aquellas que nos hablan de las ausencias, del dolor de la búsqueda o del no querer saber”, afirma la profesora Sandra Arenas, también de Hacemos Memoria y líder del proyecto, quien, de las dos escuchas colectivas que se han realizado este año, destaca cómo han quebrado algunos de los silencios cernidos por el tiempo sobre los sucesos abordados: la desaparición forzada del estudiante y activista José Gabriel Mejía Toro, en febrero de 1986, y las muertes de Paula Ospina y Magaly Betancur tras una explosión en un día de protestas y tropel en el campus universitario, en febrero de 2005.
El silencio y los sentidos
Para la profesora Sandra Arenas, quien es doctora en Memoria Social de la Universidad Federal del Estado de Rio de Janeiro, y ha dialogado con los invitados a las sesiones de escucha colectiva, un aspecto necesario de nombrar es “el silencio como una experiencia que pesa, que ordena la vida y que también produce efectos muy concretos en las vidas privadas y en la manera como públicamente le damos sentido al pasado violento”, dice en sus notas personales sobre estos espacios organizados por Hacemos Memoria y que cuentan con el apoyo de la Dirección de Bienestar Universitario y la Escuela Interamericana de Bibliotecología.
En el caso de José Mejía y la búsqueda de su familia y amigos por hallar respuestas, “encontramos, por un lado, el silencio institucional, el de las autoridades que no investigaron oportunamente, que archivaron el caso, y que, con su inacción, prolongaron la desaparición en el tiempo; por otro, el silencio de la comunidad universitaria, que con los años fue dejando en el margen la historia de José, mientras su familia y sus amigos seguían buscando y sosteniendo la memoria en soledad. Y finalmente, el silencio de los responsables: un silencio que duele especialmente hoy, cuando existen mecanismos creados para decir la verdad como la Comisión de la Verdad y la JEP y, aun así, muchos han optado por callar, negando a las familias el derecho a saber qué pasó”, recoge la profesora Arenas en sus notas personales sobre la escucha colectiva del episodio Los amigos de José, realizada el 12 de febrero en el museo de la Universidad de Antioquia, con la participación de Iván Mejía, hermano de José, y Pilar López, amiga que lideró su búsqueda.

En el caso del episodio Magaly y Paula: Memoria de los afectos, el 26 de febrero en el auditorio del cuarto piso de la Biblioteca Central, y en el que participaron Ana María Betancur, hermana de Magaly, y Beatriz Fernández, mamá de Paula, describe la profesora Arenas: “En este ejercicio de escucha colectiva surgió la memoria íntima. La que no se organiza en actos ni en murales. La que no necesita consignas. La que se mueve entre el dolor, el cansancio, el amor y el deseo de silenciar esas voces cacofónicas que muestran otras facetas de esas mujeres, que no era conocida por sus familias, y que en su sentir distorsionan la imagen que ellos quieren que se conserve de ellas”.
El silencio para las familias de Paula y Magaly, estudiantes de la Universidad Nacional, procede de una memoria dolorosa que, interpreta la profesora Arenas, busca “evitar señalamientos y estigmatizaciones. Demanda callarse ante las preguntas, negar incluso la existencia de ese ser querido y las circunstancias de su muerte para evitar que esa memoria de amor y vida construida en familia sea distorsionada o mancillada”.
Las escuchas colectivas del pódcast Plazoleta Central permiten distintos análisis y nuevos aportes a un diálogo que por épocas ha subido o bajado su intensidad y que de cualquier modo pone al pasado en tensión con el presente.
Sobre el silencio, concluye la profesora Arenas, “En esos actos de la escucha colectiva nos interesaba pensar qué hacen esos silencios, cómo se viven, cómo se enfrentan, y también cuándo y cómo pueden ser interpelados; porque, así como el silencio puede ser una forma de violencia, romperlo puede ser una forma de justicia, de memoria y de reparación”.
Este miércoles 25 de marzo nuevamente habrá una interpelación al silencio, esta vez en torno al exilio. Al respecto, dice la profesora Adriana González, quien dialogará con Pilar López: “En la universidad hemos ignorado que estudiantes, profesores, trabajadores, tuvieron que irse para preservar la vida. Por eso, recuperar a través de la voz de una persona como Pilar los avatares del exilio, nos pone de cara a una realidad que la mayoría desconoce y que es preciso nombrar para reconocerla e incorporarla a nuestra memoria colectiva”.
Las escuchas colectivas continuarán en abril con los episodios Barrientos, sobre el asesinato del estudiante Fernando Barrientos el 8 de junio de 1973, y La comparsa de Soraya, sobre el liderazgo comunitario de la estudiante de teatro Soraya Cataño, asesinada el 13 de diciembre de 1991. Todo el pódcast Plazoleta Central está disponible en Spotify.
