Fredy Leonardo Reyes, docente de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Santo Tomás, reflexiona sobre las implicaciones de la suspensión de la programación informativa y de opinión en las emisoras creadas tras el Acuerdo de Paz.

Desde el 18 de agosto, las 20 emisoras creadas tras el Acuerdo de Paz suspendieron su programación informativa y de opinión. La decisión fue tomada por las nuevas directivas del Sistema de Medios Públicos Inravisión, en el marco de la reorganización anunciada por el nuevo Gobierno. Mientras se define una nueva parrilla, sus frecuencias transmiten programación musical centralizada desde Bogotá.

La medida, que fue informada a los periodistas del sistema a través de un mensaje de WhatsApp, ha generado desacuerdos y cuestionamientos en distintos sectores de la sociedad, especialmente por sus posibles efectos sobre el acceso de las comunidades a información producida desde sus propios territorios.

La discusión pone sobre la mesa el papel que han cumplido por años estas emisoras en regiones donde la radio continúa siendo un canal fundamental para conocer lo que ocurre, escuchar distintas voces y fortalecer los vínculos entre las comunidades y sus territorios. De igual forma, invita a pensar en la autonomía de estos espacios y en la responsabilidad del Estado frente a una comunicación pública que reconozca la diversidad territorial y garantice la presencia de sus voces.

En esta videocolumna, Fredy Leonardo Reyes, docente de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Santo Tomás, reflexiona sobre las implicaciones del silencio informativo y plantea que, si se busca descentralizar el gobierno, es necesario garantizar medios de comunicación territoriales capaces de hablar desde ellos y para ellos.


Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores y no reflejan una opinión o posición institucional de Hacemos Memoria ni de la Universidad de Antioquia.