Estudiantes de traducción llevaron al inglés y al francés testimonios del informe de la Comisión de la Verdad. La iniciativa busca que las experiencias del conflicto armado colombiano sean conocidas en otros contextos.

Las voces de las víctimas también pueden cruzar fronteras. Esa es una de las apuestas del proyecto “Amplificar la voz de las víctimas para la no repetición a través de la traducción”, desarrollado por el Semillero de Traducción, Género y Feminismo de la Escuela de Idiomas de la Universidad de Antioquia.

La iniciativa surgió en 2024, a partir de una convocatoria para proyectos de investigación de pregrado, y se propuso traducir al inglés y al francés testimonios de mujeres y población LGTBIQ+ incluidos en el capítulo “Mi cuerpo es la verdad”, del Informe final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV).

El proyecto parte de una pregunta por la circulación de las memorias: ¿cómo hacer que las historias de quienes vivieron el conflicto armado colombiano puedan ser conocidas por personas que no comparten el contexto colombiano?

La respuesta encontró en la traducción una posibilidad para ampliar los públicos. Como explica la docente de la Escuela de Idiomas, Paula Andrea Montoya, uno de los propósitos fue que “la voz de las víctimas no se quedara solo para el contexto local, sino que se pudiera expandir a otras voces” y, de esta manera, acercar a otros territorios al conflicto armado colombiano.

El ejercicio también implicó asumir la traducción como una práctica ética y cuidadosa, con responsabilidades particulares que implica el trabajo con testimonios, que a su vez, evidencian las violencias sexuales y de género que vivieron las víctimas que participan de este capítulo del Informe de la CEV. El proyecto reconoce que trasladar estos relatos a otros idiomas no consiste únicamente en encontrar equivalencias lingüísticas, sino en comprender las particularidades de las historias y el lugar desde el cual se traducen.

“Al momento de traducir los testimonios, el papel de la traductora es fundamental y para nuestro caso es político”, expresa Cristian Muñoz Sánchez, integrante del Semillero. Esta reflexión pone de presente que traducir testimonios relacionados con la violencia, la memoria y los derechos humanos supone decisiones que pueden incidir en la manera en que esas experiencias son comprendidas por nuevos públicos.

El sitio web del proyecto reúne los testimonios traducidos, sus introducciones en inglés y francés y una sección en la que se puede conocer el proceso de toma de decisiones desarrollado durante la traducción. De esta manera, el proyecto busca ampliar la circulación de las voces de las víctimas y hacer visible el trabajo académico y metodológico que existe detrás de su traducción.


El trabajo completo puede consultarse en “Amplificar la voz de las víctimas para la no repetición a través de la traducción
Nota: El video que acompaña esta nota fue elaborado como contenido para redes sociales.