Un documental reconstruye la historia de vida de Arles Edison Guzmán Medina, desaparecido en 2002 por paramilitares. Esta obra hace parte de las medidas de reparación ordenadas por la Corte IDH.

Por Fabián Uribe Betancur
Foto de portada: documental Arles

La desaparición de Arles Edison Guzmán Medina deja ver fallas estructurales en la justicia colombiana. En 2003, sus familiares entregaron a la Fiscalía un croquis que recibieron de forma anónima por parte de un paramilitar, en el cual se señala un posible lugar de inhumación en La Escombrera. Sin embargo, la información fue omitida y la búsqueda se orientó hacia otros lugares. Más de dos décadas después, el documental Arles reconstruye su vida y la historia de una familia que no se ha cansado de buscarlo.

Arles era un joven comerciante que trabajaba junto a su esposa Luz Enith Franco Noreña en el restaurante Asados El 20, ubicado en el barrio 20 de Julio, en la comuna 13 de Medellín, con el propósito de construir un hogar estable y comprar su propia casa.

El 30 de noviembre de 2002, a las 7:30 p. m., dos paramilitares llegaron al restaurante, ubicado a escasos metros de un puesto de control del ejército y la policía, y preguntaron por Arles. Después de conversar algunos minutos se lo llevaron en un taxi con la orden de responder unas preguntas al comandante, pero él nunca regresó.

El documental que aborda su historia cuenta con escenas de ficción, ilustraciones, material de archivo y testimonios de sus familiares que son hilados por una narración en primera persona, expresada en la voz de Arles. “Comienza relatando su niñez, cómo creció en el campo, su llegada a Medellín y el proceso de su vida, mostrando que los desaparecidos tienen una historia, una familia, sueños y proyectos”, explica María Victoria Fallon Morales, abogada y directora del GIDH.

Además, aborda el contexto de violencia en la comuna 13 a principio de la década del 2000, marcado por el control territorial de los grupos armados ilegales y la connivencia entre agentes estatales y paramilitares. “Es importante porque permite hablar desde un lugar en el que hay un diálogo constante entre una historia personal y un contexto. Eso ayuda, evidentemente, a la construcción de la memoria”, cuenta Adriana Bernal-Mor, comunicadora y directora del documental.

Ante los escasos avances de las autoridades colombianas en la investigación, identificación de los responsables y búsqueda de Arles, en 2004 la familia decidió, con el acompañamiento del Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos (GIDH), presentar el caso ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos con el propósito de obtener justicia, verdad y exigir al Estado la búsqueda de su ser querido.

La Corte IDH responsabilizó al Estado colombiano en 2023 por la retención y desaparición forzada de Arles a manos de integrantes del Bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), organización armada que se disputaba el control social y territorial en la comuna 13, la cual actuó en connivencia con agentes estatales durante la operación Orión en 2002.

La sentencia del caso “Guzmán Medina y otros Vs. Colombia” detalla las omisiones y fallas institucionales en la investigación, en la identificación de responsables y la falta de celeridad en la búsqueda de Arles, a pesar de las pruebas recolectadas por la familia. El tribunal también señala vulneraciones a los proyectos de vida de los familiares y afectaciones a los derechos de justicia, verdad y búsqueda de Arles.

Arles Edison Guzmán Medina y Luz Enith Franco Noreña en una fiesta.
Arles Edison Guzmán Médica y Luz Enith Franco Noreña comparten en una fiesta familiar. Imagen: documental Arles.

Las medidas de reparación ordenadas por la Corte incluyen hallar a Arles, la realización del documental, un acto público de perdón, el acceso integral a salud y educación para sus familiares y la reforma al Código General Disciplinario para sancionar a funcionarios que entorpezcan la búsqueda de desaparecidos. “La sentencia establece claramente que la pieza documental debe abordar su vida, su desaparición, la operación Orión y el control de la comuna 13 por parte de grupos paramilitares”, comenta la abogada Fallon.

La abogada agrega que la sentencia de la corte detalla que los familiares de las víctimas y sus representantes debían participar en el proceso de elaboración de la pieza audiovisual y que los gastos de producción y de distribución estarían a cargo del Estado. “Participamos en todas las etapas de su elaboración: desde la formulación del guion hasta la edición y postproducción”, comenta.

La directora Bernal-Mor cuenta que la familia también acompañó el rodaje con el propósito de reconstruir momentos o situaciones que marcaron sus vidas y que esa retroalimentación permitió ajustar diálogos, situaciones y escenas a partir de los recuerdos y observaciones de quienes conocieron a Arles, buscando que su representación fuera lo más fiel y dignificante posible. “La decisión de incluir escenas de ficción fue una petición directa de ellos para dar a conocer quién era él, mostrar el proyecto de vida que se destruyó y recrear los recuerdos íntimos de la familia”, detalla la comunicadora e integrante de Inravisión.

Luz Enith Franco comenta que algunas escenas fueron complejas de grabar: “escuchar nuevamente estas palabras, recordar lo que pasó y pensar qué se debía decir y qué no, fue muy duro. Pero siempre tuve acompañamiento. Todo el proceso fue muy cuidadoso; cada detalle se revisaba, había muchas miradas sobre lo que se estaba haciendo: qué estaba bien, qué debía cambiarse y qué era necesario mantener”.

Este documental, que fue una coproducción entre Inravisión y el GIDH, permite reconstruir parte de los hechos violentos ocurridos en la Comuna 13 de Medellín e incluso muestra los procesos recientes de veeduría y exigencia de búsqueda de los familiares y mujeres buscadoras durante las excavaciones en La Escombrera, intervención forense liderada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Franco detalla que la historia de Arles muestra que la desaparición forzada no fue un hecho aislado, sino una experiencia que afectó a un amplio número de familias en la comuna y en el país. “Eso es lo que no se debe olvidar. La película sirve para mostrarle a la gente que esto realmente pasó, que ocurrió aquí, en Medellín, en la Comuna 13. Y que no fue solo una persona: hay madres, padres, sobrinos, tíos y familias enteras que siguen buscando a sus seres queridos”, enfatiza.

La banda sonora original del audiovisual fue compuesta por la artista Raquel Castaño Rodríguez, tras hacer una inmersión en las imágenes y testimonios durante el proceso de postproducción del documental. Esto la llevó a seleccionar algunas frases que permitieron construir junto a su esposo Diego Bustos, el tema musical El abrazo guardado. “Empezamos a organizar todas esas ideas y frases que aparecen en el documental o que mencionan los personajes. A partir de ahí comenzó el proceso de composición”, explica Castaño.

La canción del documental recurre a metáforas para representar la ausencia, el vacío y la incertidumbre que deja la desaparición forzada de un ser querido. “No queríamos que fuera algo explícito, ni que dijera directamente qué fue lo que ocurrió. Buscábamos transmitir ese sentimiento de vacío que queda por la ausencia de un ser querido”, señala la autora del tema musical.

El estreno del documental se realizó el pasado 6 de agosto en el Centro Colombo Americano de Medellín. Además, fue proyectado por los canales públicos de Inravisión. La abogada Fallon comenta que la familia y el GIDH planean realizar una ronda de proyecciones en colegios, universidad y festivales de cine, así como en organizaciones sindicales y de víctimas del país.

Mientras el documental revive la ausencia, la búsqueda de Arles continúa. En septiembre, la JEP iniciará la fase seis de intervención forense en La Escombrera. El polígono de excavación delimitado corresponde al lugar donde posiblemente estaría inhumado Arles. “Coge un pedacito del croquis. Esperemos que en los próximos días se pueda llegar a la cota y ojalá encontremos a alguien”, puntualiza Franco, esposa de Arles Edison Guzmán Medina.