En el Museo Casa de la Memoria de Medellín, las madres buscadoras presentaron una obra de teatro y alzaron la voz en un conversatorio para exigir verdad, justicia y búsqueda efectiva, en la Semana del Detenido Desaparecido.
Por Carla Serna Ovallos
Foto portada: Museo Casa de la Memoria
La Red de Madres Buscadoras y la organización Buscadoras con Fe y Esperanza realizaron un evento para rememorar a las víctimas de desaparición forzada en el Museo Casa de la Memoria de Medellín. El espacio se llevó a cabo el miércoles 27 de mayo y tuvo dos momentos: la obra de teatro “Buscadoras tejiendo luz para la esperanza” y el conversatorio “Memoria que busca, lucha que no olvida”.
Estas actividades enfatizaron en la persistencia de la problemática de la desaparición de personas en Colombia, aun después de la firma del Acuerdo de Paz en 2016. Las madres buscadoras hicieron un llamado a enfrentar la indiferencia social y a la necesidad de hacer memoria de quienes fueron desaparecidos.
Narrar con el cuerpo
Entre mímicas, un monólogo, música y muñecas se desarrolló la obra de teatro “Buscadoras tejiendo luz para la esperanza”. La representación artística fue protagonizada por integrantes de la organización Buscadoras con Fe y Esperanza, que mostraron las experiencias, emociones, memorias y desgastes cuando se busca a un ser desaparecido, como una forma de verter el dolor en denuncia.

La obra nació en el desarrollo del taller “En Medellín cuidamos las memorias con las muñecas”, un espacio que brindó el Museo Casa de la Memoria desde febrero a las integrantes de Buscadoras con Fe y Esperanza. Allí ellas tejieron, cosieron y armaron sus propias muñecas de la memoria para recordar a los desaparecidos.
Las muñecas fueron elementos centrales dentro de la narrativa teatral, pues cada una de ellas ocupó una silla, recordando que cada desparecido sigue teniendo un lugar en sus familias. Estas muñecas se convirtieron en “símbolo de memoria viva, resistencia y dignidad” para las buscadoras. Así lo expresó Juan David Toro, líder de la organización, en su intervención introductoria a la obra.
Al final de la obra, después de representar la cotidianidad y la incertidumbre de buscar a un ser querido, las muñecas fueron llevadas al centro del escenario junto a los objetos de la memoria que para las buscadoras les recordaba a sus desaparecidos.
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Toro también resaltó la importancia de los encuentros y conversaciones que propició el taller como punto de partida de la idea de la obra teatral. El proceso de creación y montaje fue acompañado por la Corporación Primavera.
La puesta en escena mostró la angustia cuando el ser querido no vuelve, la zozobra de la búsqueda solitaria, el calvario de pasar de institución en institución pidiendo ayuda, la exclusión en procesos de búsqueda a los desaparecidos posteriores al 2016, y el soporte de encontrar a otros y otras buscadoras ante el desconcierto del destino del desaparecido.
Con este espacio, las integrantes de Buscadoras con Fe y Esperanza insistieron en que la búsqueda compete a toda la sociedad; se niegan a olvidar a sus familiares ausentes, y enfatizan en que la memoria debe un ser un acto político para denunciar la persistencia de la desaparición.
“La desaparición forzada no termina el día en que alguien desaparece, continúa en cada puerta que no responde, en cada experiencia archivada, en cada institución que duda, en cada familia obligada a aprender a vivir entre la incertidumbre y la esperanza” resaltó Juan David Toro en el evento.
Conversar con la institucionalidad
Para hablar sobre la dignificación y memoria de personas desaparecidas en Colombia y los retos institucionales de la búsqueda se realizó el conversatorio “Memoria que busca, lucha que no olvida”. El espacio reunió a representantes de instituciones estatales y de organizaciones de víctimas que trabajan al respecto.

El conversatorio fue organizado por la Red de Madres Buscadoras y fue moderado por Luisa Fernanda Suárez, quien hace parte del área social del Museo Casa de la Memoria. Dos activistas y tres funcionarias participaron del espacio.
Los panelistas fueron María Alejandra Arenas, buscadora y directora de la Red de Víctimas Sobrevivientes de la Federación Mundial de Mujeres por la Paz Colombia; John Restrepo, activista y defensor de derechos humanos, cofundador de Casa Diversa, familia social de las buscadoras; Gloria Araque, coordinadora en Antioquia de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas; Diana Jérez, enlace territorial para Antioquia de la Jurisdicción Especial para la Paz, y Maribel de la Valvanera López Zuluaga, directora territorial de Antioquia de la Unidad de Atención y Reparación Integral para las víctimas.
La conversación puso de presente la importancia de seguir nombrando a los desaparecidos para no olvidarlos y para visibilizar la problemática social y humanitaria vigente en el país. “Cuando se nombra a quienes faltan, se resiste el olvido y se reafirma que sus vidas importan, nos permiten tener procesos de dignificación a las víctimas y de reconocimiento del dolor de sus familias”, reflexionó John Restrepo.
La discusión también abordó la influencia de las luchas de las personas buscadoras para la implementación de leyes e instituciones de búsqueda, y recalcó cómo esas personas han sufrido el abandono estatal, social e incluso familiar.
María Alejandra Arenas mencionó cómo la desaparición de su ser querido quebró su entorno y lo solitaria que fue el inicio de la búsqueda. “Sentimos que se fracturan el alma, el corazón, la vida, la casa, la familia; nos volvemos loquitos todos y volvemos loquitos a todos en la casa, y se viene una tromba de cosas horribles que nos fracturan y nos enfermamos”, expresó la activista.
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Los retos institucionales para afrontar el acompañamiento a familias de personas desaparecidas fue otro de los temas abordados durante el conversatorio. Gloria Araque, Diana Jérez y Maribel López coincidieron en que la articulación entre instituciones es uno de los grandes retos que se deben asumir.
El poco presupuesto con el que cuentan las entidades, el acceso a territorios donde persiste el conflicto y las dificultades que conlleva la identificación de cuerpos fueron otras de las situaciones de urgente atención mencionadas en el espacio.
El conversatorio cerró con reflexiones sobre el papel de las conmemoraciones en la dignificación de las víctimas y sobre quiénes debe recaer la responsabilidad de garantizar la no repetición del conflicto armado en el país.
