Los diversos documentos producidos por el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) se han convertido en una fuente clave para la búsqueda de personas desaparecidas en Colombia. Aunque buena parte del archivo corresponde a labores de inteligencia y contrainteligencia, también conserva denuncias, investigaciones judiciales, informes de campo y registros administrativos que hoy permiten reconstruir el destino de millones de víctimas del conflicto armado.

Por Fabián Uribe Betancur
Foto de portada: UBPD

Durante décadas, los archivos del extinto DAS estuvieron asociados a graves violaciones de los derechos humanos. En ellos quedaron registradas operaciones de inteligencia y seguimientos ilegales a líderes sociales, estudiantes universitarios, periodistas, movimientos políticos y sindicales. Los documentos también conservan denuncias, investigaciones sobre personas desaparecidas y otras pistas que hoy ayudan a la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) a reconstruir el paradero de más de 136 000 personas que aún son buscadas por sus familias.

Gonzalo Camilo Delgado Ramos, abogado y líder de la estrategia de aportantes, fuentes y convenios de la UBPD, detalla que el archivo del DAS representa una de las fuentes documentales más valiosas para esclarecer el paradero de un amplio número de víctimas de desaparición forzada en el país. “Estos documentos nos permiten contrastar y triangular información, verificar datos, construir nuevas hipótesis de investigación y, en algunos casos, aportar elementos que contribuyen a la identificación de personas desaparecidas”.

Según el Diagnóstico sobre el archivo del extinto DAS, elaborado por el Archivo General de la Nación (AGN), este fondo reúne la documentación producida por la entidad entre 1960 y 2011. Está integrado por 57 544 cajas de documentos en papel y 47 829 soportes magnéticos y digitales, entre servidores, discos, cintas, disquetes, casetes y otros dispositivos de almacenamiento.

La UBPD creada luego del Acuerdo de Paz, tiene el mandato humanitario y extrajudicial de buscar a las personas dadas por desaparecidas en el contexto del conflicto armado lo que brinda las facultades para acceder a archivos de las entidades del Estado, como es el caso de los archivos del extinto DAS, trabajo que ha desarrollo desde el 2019. “Nosotros somos autoridad en la búsqueda, lo que nos permite acceder sin ninguna restricción a la totalidad de la información”.

Delgado explica que el Decreto 1400 de 2025, expedido por el Gobierno nacional, que ordena desclasificar y levantar la reserva de los archivos de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del extinto DAS, ha permitido agilizar la intervención de este fondo documental. “Esto nos agiliza los tiempos. Ahora la AGN realiza la digitalización completa y nos entregan ese material. Antes trabajábamos por segmentos: una vez al mes hacíamos las transferencias documentales y adelantábamos los procesos técnicos”.

El integrante de la UBPD explica que este fondo documental está integrado por informes de inteligencia, expedientes judiciales, denuncias, registros administrativos y otros documentos que hoy aportan información para la búsqueda de personas desaparecidas. “Hablar del archivo del DAS no solamente es hablar de las acciones que realizó la entidad frente a las desapariciones forzadas, sino también de las investigaciones que adelantó sobre personas desaparecidas durante toda su existencia”, explica.

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El DAS ejerció funciones de policía judicial durante sus 58 años de existencia. Por ello, cuando se denunciaba la desaparición de una persona, podía abrir investigaciones, recopilar testimonios, inspeccionar lugares y producir documentos que hoy constituyen una fuente clave para las búsquedas humanitarias. Este departamento de seguridad fue cerrado en 2011 por el entonces presidente Juan Manuel Santos, luego de escándalos de corrupción, denuncias por graves violaciones a los derechos humanos, interceptaciones ilegales, más conocidas como las “chuzadas” y nexos con grupos paramilitares.

A diferencia de un expediente convencional, la documentación del DAS no se encuentra organizada por casos completos. La información aparece dispersa entre cajas y con diferentes series documentales, lo que convierte la búsqueda en un verdadero rompecabezas.

El abogado Delgado explica que una denuncia presentada por una familia puede encontrarse en una caja distinta al informe elaborado por un investigador; un registro administrativo puede aparecer separado del expediente judicial, mientras que un reporte de inteligencia relacionado con la misma persona puede reposar en otra dependencia documental.

Esta dispersión obliga a la UBPD a reconstruir cada caso pieza por pieza: “lo que hacemos es crear expedientes por persona desaparecida, por sitio de interés, por hecho de desaparición y por aportantes de información. Al conformar esos expedientes podemos reconstruir la trazabilidad completa de lo que ocurrió”, explica Delgado.

Instalaciones donde se custodia los archivos del DAS.
En la actualidad el archivo del DAS se encuentra en proceso de desclasificación por parte del Archivo General de la Nación. Foto: AGN.

Para lograrlo, la entidad desarrolló una plataforma digital que permite organizar un gran conjunto de datos y relacionar documentos que originalmente estaban separados. El sistema identifica coincidencias entre nombres, lugares, fechas, organizaciones y hechos victimizantes, lo que facilita la construcción de nuevas hipótesis de búsqueda.

Según Delgado, hasta ahora se han realizado 718 consultas efectivas sobre las cajas revisadas y se han identificado 667 coincidencias que podrían estar relacionadas con personas desaparecidas, lugares de interés forense, posibles aportantes de información y otros documentos asociados a casos de desaparición. “Sin embargo, la mayor parte del trabajo aún está por hacerse. De las 12 509 cajas priorizadas de este fondo documental, todavía faltan 11 791 por revisar”, dice.

Las coincidencias encontradas hasta ahora muestran la amplia diversidad del archivo. Algunos documentos corresponden a denuncias presentadas por familiares que acudieron al DAS para reportar la desaparición de un ser querido. “Pero también encontramos informes de investigación realizados en el marco de procesos de seguridad nacional, donde aparecen integrantes de movimientos políticos, minorías políticas y otras personas de interés para la entidad”, explica Delgado.

Cada documento puede aportar un dato aparentemente insignificante: una dirección, un nombre, una fotografía, un vehículo, una llamada telefónica, una coordenada geográfica o la descripción de un operativo. Cuando esa información se cruza con testimonios de familiares, informes forenses, expedientes judiciales y archivos de otras instituciones, comienza a tomar forma una nueva línea de investigación para la UBPD.

Uno de los aportes más importantes del archivo del DAS está relacionado con la ubicación de posibles sitios donde fueron ocultadas personas desaparecidas. Durante sus investigaciones, el organismo documentó hallazgos de fosas, reportó el descubrimiento de restos óseos e inspeccionó lugares donde podían existir enterramientos clandestinos. “Esos documentos nos permiten verificar qué ocurrió con esos restos, hacerles seguimiento y revisar si existen coordenadas o información que oriente nuevas búsquedas”, señala Delgado.

Estos hallazgos no significan que una persona desaparecida sea localizada de inmediato. Antes de convertirse en una hipótesis de búsqueda, cada documento debe ser contrastado con múltiples fuentes. Para ello, la UBPD triangula la información contenida en archivos institucionales, testimonios, bases de datos, procesos judiciales y los reportes que los familiares presentaron sobre la desaparición de sus seres queridos.

Trabajar con archivos de inteligencia implica desafíos que van más allá de la archivística tradicional. Un amplio número de documentos fueron clasificados mediante códigos, abreviaturas y sistemas internos diseñados para restringir el acceso a la información.

Para analizar estos archivos, la UBPD realizó un estudio sobre el funcionamiento del DAS que le permitió comprender cómo estaba organizada la entidad y de qué manera clasificaba y codificaba la información. “Nuestro personal tiene la experiencia suficiente para interpretar esas clasificaciones y comprender hoy lo que significaban esos códigos”, afirma Delgado.

Por esa razón, el trabajo involucra profesionales de distintas disciplinas, entre ellos abogados, archivistas, ingenieros e investigadores especializados, quienes participan tanto en la organización documental como en el análisis de la información.

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El paso de los años constituye uno de los principales retos para la búsqueda. Parte de la documentación se ha dañado por la humedad, el deterioro del papel y el desgaste de las tintas utilizadas. Algunos documentos fueron elaborados en papel mantequilla, un soporte especialmente frágil cuya escritura, en varios casos, ya resulta casi imperceptible. “Hay documentos que se perdieron por la calidad del papel o de la tinta. Sin embargo, hoy contamos con escáneres y herramientas tecnológicas que permiten resaltar caracteres que prácticamente ya no son visibles”, explica el funcionario.

El Archivo General de la Nación, entidad encargada de custodiar el fondo documental luego de la liquidación del DAS, también ha desarrollado procesos de conservación que buscan frenar el deterioro físico de estos documentos.

Para el Abogado las expectativas con relación a la intervención del archivo del DAS son altas: “la información que encontremos podrá reforzar hipótesis, aclarar otras, identificar sitios de disposición de cuerpos y aportar elementos para conocer qué ocurrió con muchas personas dadas por desaparecidas”, dice Delgado.