La JEP dictó medidas cautelares a la Casa del Florero, el Cantón Norte, el Cementerio del Sur y el antiguo batallón Charry Solano, en Bogotá, para resignificarlos como espacios de memoria por el holocausto del Palacio de Justicia.
Por Carla Serna Ovallos
Foto portada: Archivo General de la Nación
La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) ordenó medidas cautelares en cuatro lugares de Bogotá: la Casa del Florero, el Cantón Norte, el Cementerio del Sur y el antiguo batallón Charry Solano. Estos espacios se determinaron como escenarios en donde se cometieron violaciones de derechos humanos durante la toma y la retoma del Palacio de Justicia, el 6 y 7 de noviembre de 1985.
Las medidas se dieron a raíz de la solicitud que presentó en 2023 Helena Urán Bidegain, hija del magistrado Carlos Horacio Urán, una de las víctimas de los hechos ocurridos en el Palacio de Justicia.
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La investigadora y politóloga pidió inicialmente a la JEP el cuidado, protección, conservación y resignificación del Museo de la Independencia Casa del Florero, las caballerizas del Cantón Norte y el Cementerio del Sur.
Después de estudiar el caso, el 15 de abril la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad (SARV) del Tribunal para la Paz de la JEP dictó medidas cautelares de carácter restaurativo para los tres sitios. Al ser determinados como escenarios de tortura por parte de las fuerzas militares, el requerimiento tiene el propósito de aportar al esclarecimiento de verdad, la memoria y la dignificación de víctimas.
En mayo, la medida acogió a la Escuela de Logística del Ejército Nacional, antiguo batallón Charry Solano. La inclusión del lugar se debió a una nueva solicitud que presentó la politóloga Urán Bidegain. Además, la JEP tuvo en consideración el testimonio del compareciente José Leonairo Dorado Gaviria, exagente de inteligencia militar, quien declaró sobre prácticas de violación de derechos en ese batallón.
La ruta de restaurativa
La SARV, además de dictar protección a los sitios de interés de memoria, ordenó la manera en que se hará la resignificación de estos lugares. Para ello, requirió la conformación de una mesa técnica interinstitucional para diseñar una ruta de la memoria del holocausto del Palacio de Justicia.
La mesa está conformada por las oficinas asesoras de Memoria Institucional y Justicia Restaurativa de la Secretaría Ejecutiva de la JEP, el Centro Nacional de Memoria Histórica y las víctimas que hacen parte del proceso cautelar. Además, el Centro de Memoria del Holocausto del Palacio de Justicia podrá acompañar y asesorar la construcción de la ruta que vincule a los sitios cautelados, teniendo como eje central el Palacio de Justicia de Bogotá.

La profesora Sandra Patricia Arenas Grisales, bibliotecóloga y doctora en Memoria Social mencionó que es necesaria la existencia de rutas como esta porque permiten evidenciar conexiones y responsabilidades que socialmente se han ido olvidando.
“En la memoria colectiva están las imágenes del Palacio, pero no la relación entre estos espacios; y no está tan presente en la memoria colectiva la responsabilidad del ejército y del Estado colombiano en relación con la desaparición de personas” aclaró Arenas Grisales.
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La docente también recalcó la importancia en que la determinación de lugares de memoria no se quede solo en eso, en una marca territorial. Se requiere una activación constante de memoria para que el espacio se transforme y adquiera el sentido de conmemorar.
“El Estado tiene ese deber de la memoria, la sociedad, las organizaciones y la academia tenemos también el deber de activar esos espacios, de hacer que esos espacios sean lugares para el diálogo; y no simplemente que ahí se cristalice una memoria de los hechos, sino que esa memoria sea activa, sea vivida y tenga una función especialmente pedagógica” reflexionó Sandra Arenas.
Las acciones concretas
Desde julio de 2024, la SARV ordenó espacios de diálogo y estrategias de memoria entre víctimas acreditadas e instituciones. Esto con el fin de elaborar acciones de memoria y verdad sobre la intervención que tendrían la Casa del Florero, el Cantón Norte y el Cementerio del Sur.
A partir de este trabajo, se estableció qué actividades se llevarán a cabo para la transformación y resignificación de estos tres escenarios. El propósito de la JEP es que las intervenciones tengan como enfoque la verdad, la dignificación de las víctimas y las garantías de no repetición.

El Museo de la Independencia Casa del Florero, en articulación con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, debe consolidar y mantener de forma permanente la sala “6 y 7 de noviembre de 1985” como espacio de memoria histórica.
Además, con participación de las víctimas, se deberán implementar recorridos guiados por las zonas del museo que fueron utilizadas por la fuerza pública para detenciones arbitrarias y torturas durante la toma y retoma del Palacio de Justicia.
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En el caso de las caballerizas del Cantón Norte, el Ministerio de Defensa Nacional debe instalar una placa conmemorativa en este lugar, en la que se reconozca como escenario de graves violaciones a los derechos humanos. De igual forma, se realizarán murales de memoria histórica visibles en el espacio público y una exposición permanente en los museos del Ejército.
Asimismo, el ministerio debe implementar en las escuelas de formación del Ejército Nacional una cátedra obligatoria en derechos humanos y memoria histórica sobre los hechos del Palacio de Justicia en 1985.
La Alcaldía Mayor de Bogotá también trabajará en la transformación de este lugar. A ella le corresponde formular un proyecto de resignificación del espacio público en los alrededores del Cantón Norte, en el que cuente con la participación efectiva de las víctimas.
Para el proceso de dar un nuevo sentido al Cementerio del Sur, se realizarán murales de memoria e instalaciones móviles en el Parque Zonal Villamayor para visibilizar su uso como fosa común durante los años ochenta.
En el caso del antiguo batallón Charry Solano aún no hay acciones de memoria establecidas. Esto debido a su reciente integración a la ruta de la memoria del Holocausto del Palacio. Por ello, en los próximos meses se trabajará en las actividades de resignificación que tendrá la actual escuela militar.
