Después de 2016, Briceño fue presentado como “laboratorio de paz”. Sin embargo, el libro ¿Quién gobierna a los excluidos?, de Alex Diamond, muestra cómo la violencia, la exclusión y las economías ilegales siguen marcando la vida campesina en este municipio del Norte de Antioquia. 

Por Fabián Uribe Betancur 

En las montañas del Norte antioqueño, Briceño fue por años uno de los símbolos del proceso de paz colombiano. Hasta allí llegaron programas estatales, proyectos piloto de sustitución de cultivos y promesas de transformación territorial luego de la firma del Acuerdo de Paz de 2016, entre el Estado colombiano y las FARC-EP. Sin embargo, junto a esas expectativas persistieron las economías ilegales, la violencia armada, el abandono estatal y las profundas desigualdades que históricamente han marcado su vida campesina. 

Esa compleja realidad es retratada en el libro ¿Quién gobierna a los excluidos?, del sociólogo, etnógrafo, fotógrafo y documentalista estadounidense Alex Diamond, quien durante más de tres años convivió con comunidades campesinas de Briceño para entender cómo se vivía la transición hacia una paz prometida en un territorio históricamente atravesado por el conflicto armado. 

La obra combina investigación académica, crónica social y relatos de vida para narrar las tensiones entre las promesas del posconflicto y las dificultades cotidianas de quienes habitan las zonas rurales. Según Diamond, más que un estudio sobre la guerra, el libro busca responder una pregunta central: ¿Quién ejerce realmente el poder en territorios donde el Estado históricamente ha llegado de manera incompleta y donde la exclusión económica sigue marcando la vida de miles de campesinos? 

Diamond llegó a Colombia en 2014 como profesor de inglés. Había vivido antes en otros países de América Latina y buscaba mejorar su español mientras trabajaba en Medellín. Y en su estancia, el contexto político colombiano despertó rápidamente su interés. 

El país atravesaba uno de los momentos más importantes de su historia reciente: las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP). Posteriormente vendría el plebiscito de 2016, con una votación que dividió profundamente al país alrededor de la implementación de los acuerdos ya logrados. 

El autor cuenta que comenzó a interesarse por la política colombiana, en especial por la forma en que el país debatía la construcción de paz en medio del conflicto armado. Además, al vivir en Medellín conoció procesos sociales que le permitieron acercarse a comunidades afectadas por el desplazamiento y la violencia.  

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En 2017, Diamond empezó a cursar un doctorado en sociología en la Universidad de Texas con la intención de realizar una investigación etnográfica sobre el proceso de paz colombiano. Su interés estaba centrado en entender cómo los territorios históricamente controlados por grupos armados enfrentaban la transición hacia escenarios de legalidad y presencia estatal. En esa búsqueda, al siguiente año llegó a Briceño, en el Norte antioqueño. 

Briceño fue uno de los municipios priorizados por el Estado luego de la firma del Acuerdo de Paz. Allí se implementó el plan piloto del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), considerado una de las principales apuestas para reemplazar las economías basadas en la coca por proyectos legales, vinculado con el punto 4 del Acuerdo. 

Este municipio fue escenario de proyectos de desminado humanitario y de iniciativas relacionadas con la construcción de paz territorial. Por eso comenzó a ser presentado desde las instituciones como un “laboratorio de paz”.  

No obstante, detrás de ese discurso persistían múltiples tensiones y retos para las comunidades campesinas, como la sustitución de cultivos, la llegada de megaproyectos extractivos, las afectaciones relacionadas con Hidroituango, la presencia de grupos armados y las dificultades para acceder a economías legales sostenibles. 

“Briceño reunía muchos temas fundamentales para entender el conflicto colombiano”, explica Diamond. Algunos de esos temas son “la coca, la sustitución, la minería, la disputa por el territorio, la violencia y las promesas incumplidas del Estado”, menciona el escritor 

Uno de los aspectos relevantes del libro es que evita narrar estos procesos únicamente desde las instituciones o desde las cifras. Diamond detalla que las historias son contadas desde las experiencias de los campesinos y líderes sociales que intentan sostener sus vidas en medio de la incertidumbre y la violencia que los acecha.  

La investigación se construyó a partir de cuatro historias centrales y un análisis académico que funcionan como hilo conductor del libro. Los protagonistas son familias y personas campesinas con quienes Diamond convivió durante años y que representan distintas formas de enfrentar las transformaciones del territorio. En estos relatos se pueden observar “los medios de sustento de las comunidades campesinas y su relación con las disputas por el poder, la autoridad, la violencia y la construcción de paz en los territorios”, afirma el sociólogo. 

Entre las voces que allí se recogen aparecen líderes comunitarios vinculados a procesos de defensa del territorio, familias que participaron en programas de sustitución de cultivos, productores de café que intentan sostener economías legales y jóvenes rurales que enfrentan la falta de oportunidades en contextos de violencia. 

Alex Diamond recorre veredas para la investigación de ¿Quién gobierna a los excluidos?
Alex Diamond durante una visita a comunidades campesinas en la vereda El Pescado, Briceño. Foto: cortesía de Alex Diamond

Diamond señala que muchos de esos jóvenes terminaron nuevamente expuestos al reclutamiento o a dinámicas armadas, porque las economías legales prometidas nunca lograron consolidarse: “El problema no es solamente desmovilizar grupos armados; también hay que preguntarse qué oportunidades reales tienen los jóvenes rurales para construir un proyecto de vida”. 

Uno de los argumentos del libro es que la exclusión económica sigue siendo una de las causas estructurales del conflicto colombiano. Diamond sostiene que diversos procesos de paz en Colombia han estado centrados en negociar con grupos armados o desmovilizar combatientes, pero sin transformar de fondo las condiciones sociales y económicas que alimentan la violencia y los grupos armados ilegales. 

En Briceño, por ejemplo, el libro muestra cómo varios campesinos enfrentan enormes dificultades para producir y comercializar productos legales. Mientras la coca garantizaba compradores inmediatos y circulación constante de dinero, productos como el café o la leche dependen de carreteras, intermediarios y mercados inestables. “Con la coca no necesitaban vías para sacar el producto, pues los compradores llegaban hasta las veredas. Pero para vender café o leche sí necesitan infraestructura, transporte y precios justos”, explica el autor. 

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La investigación analiza cómo los modelos económicos del país han afectado históricamente a la ruralidad. El libro relaciona al respecto políticas económicas, tratados comerciales y procesos de apertura que debilitaron la producción campesina. Desde esa perspectiva, Diamond sostiene que la violencia no aparece únicamente como un problema de seguridad, sino también como consecuencia de profundas desigualdades territoriales. 

Durante más de tres años, Diamond acompañó reuniones comunitarias, campañas políticas, procesos organizativos y actividades campesinas; vivió temporadas en veredas, participó en jornadas de trabajo y construyó relaciones de amistad con varios de los protagonistas del libro. “Yo buscaba excusas para pasar tiempo con la gente: ir a las fincas, acompañar reuniones, compartir la vida cotidiana”, dice.  

Ese proceso, aún sus frutos, implicó desafíos éticos y emocionales, como el caer fácilmente en un ejercicio extractivista, o recoger historias de comunidades afectadas solo para obtener beneficios académicos o personales. Por eso intentó que su trabajo también aportara a las luchas locales. 

Por eso, en su permanencia en Briceño colaboró en la redacción de comunicados, artículos y documentos relacionados con denuncias comunitarias sobre incumplimientos estatales y violaciones de derechos humanos, los cuales fueron publicados en medios nacionales e internacionales.  

Diamond señala que diversas narrativas sobre comunidades afectadas por la guerra terminan enfocándose únicamente en el sufrimiento y la victimización. Aunque el libro documenta hechos de violencia, desplazamiento y exclusión, también intenta mostrar las formas de resistencia y organización campesina. “Quería contar historias de personas que construyen comunidad, que hacen liderazgo y que luchan por permanecer en el territorio”, afirma. 

La obra también refleja las contradicciones del llamado posconflicto colombiano. Aunque Briceño fue presentado como ejemplo de construcción de paz, varios habitantes continúan enfrentando amenazas, violencia y falta de garantías estatales. De hecho, algunas de las personas cercanas al proceso de investigación fueron posteriormente asesinadas o desplazadas. 

Estas situaciones de violencia, que permanecen activas en la actualidad, se evidencian en los reportes humanitarios. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA), entre enero y mayo de 2026 en Briceño se registraron múltiples emergencias que dejaron al menos 160 familias desplazadas y 362 afectadas, principalmente en zonas rurales del municipio. 

El autor detalla que el libro, publicado en 2026 por la Editorial Universidad del Rosario, se construye a partir de una investigación previa realizada en su tesis doctoral, que funcionó como base o primer borrador de la obra. De esa misma investigación también surgió el documental Una paz incómoda, actualmente en proceso de edición y en búsqueda de recursos económicos para su finalización, el cual será presentado al público en los próximos meses. 

¿Quién gobierna a los excluidos? La pregunta que da título al libro no se refiere únicamente a los grupos armados o a las instituciones estatales, sino a las relaciones de poder que determinan la vida cotidiana en territorios históricamente marginados, como Briceño. 

Para Diamond, entender el conflicto colombiano implica mirar más allá de los actores armados y preguntarse por las condiciones sociales y económicas que permiten la persistencia de la violencia. Esta investigación, más allá del municipio que toma como eje de trabajo, plantea reflexiones sobre las deudas históricas del Estado colombiano con la ruralidad y sobre los límites de una paz que aún no logra transformar las causas estructurales de la guerra.