El Museo Casa de la Memoria de Medellín inauguró el Laboratorio de Memorias, un espacio que reúne 1473 registros documentales para preservar las voces de las víctimas del conflicto armado, fortalecer la investigación y la educación en la ciudad.
Por Fabián Uribe Betancur
Foto de portada: MCMM
Testimonios, fotografías, archivos de prensa, documentos de derechos humanos y piezas audiovisuales hacen parte del Laboratorio de Memorias del Museo Casa de la Memoria de Medellín, inaugurado el pasado 22 de julio. Este espacio busca convertirse en un centro de consulta e investigación sobre el conflicto armado, los hechos de resistencia y procesos de paz que han construido las víctimas, las organizaciones sociales y las instituciones del Estado.
Luis Eduardo Vieco Maya, director del Museo Casa de la Memoria, comentó que se nombró de esa manera con el propósito de resaltar que las memorias son un proceso en permanente construcción. “Queremos que la memoria no se olvide, que siempre esté presente nuestro imaginario para comprender las dinámicas del conflicto y no repetirlas”, dijo.
En 2024, se inició la construcción del laboratorio con el objetivo de conservar el patrimonio del Museo. La institución ya contaba con un valioso archivo físico y digital que permanecía almacenado sin ser consultado, el cual reunía testimonios grabados desde 2003. A partir de este hallazgo surgió la idea de recuperar dicho acervo documental.
A este archivo se sumaron las voces y testimonios recogidos en 2025 en la iniciativa Cuidar la Voz del Museo Casa de la Memoria, en la que se invitó a las víctimas del conflicto armado a aportar sus historias en audios o video, además de cartas, fotografías y otros archivos clave para la consolidación de la construcción del laboratorio.
Algunas de las organizaciones que participaron de la convocatoria y aportaron sus archivos, se encuentran integrantes del Fondo de Solidaridad con los Jueces Colombianos (Fasol), la Fundación Madre Laura Montoya, el Grupo de Mujeres Emprendedoras, el Grupo de Memoria Histórica de la Dirección de Apoyo a la Transición para la Séptima División del Ejército Nacional y la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
Debido a los protocolos de conservación y protección de información, la consulta de los contenidos del Laboratorio de Memorias debe ser de forma presencial en las instalaciones del museo. “Se trata de un espacio permanente que se entrega a la ciudadanía con las puertas abiertas para que la comunidad lo visite, lo consulte, lo lea y entienda las realidades del conflicto armado directamente a partir de las voces de las propias víctimas”, comentó Vieco.

El laboratorio se divide en tres espacios: el digital e interactivo que permite recorrer de forma virtual las exposiciones temporales del museo; el archivo donde los visitantes pueden consultar testimonios relacionados con el conflicto armado; y un espacio dedicado a visibilizar obras y objetos de memoria donados por instituciones y organizaciones sociales.
¿Qué contiene el Laboratorio de Memorias?
El laboratorio está conformado por un total de 1473 registros documentales relacionados con el conflicto armado colombiano, los derechos humanos, las víctimas y la construcción de paz. El archivo está dividido en seis fondos documentales agrupados en testimonios, registros de prensa, registros fotográficos, archivo de derechos humanos, memoria institucional y expresiones artísticas.
Estos archivos conservan 359 testimonios de víctimas civiles y víctimas de la Fuerza Pública, 850 documentos de memoria institucional del Museo Casa de la Memoria y 264 registros fotográficos donados por artistas y colectivos. También estarán disponibles para la comunidad un fondo audiovisual que reunirá documentales, películas y producciones musicales relacionadas con la violencia y la construcción de paz.
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Mayra López Vélez, socióloga psicoanalista y voluntaria de la Fundación Madre Laura Montoya, explica que el material alojado en el laboratorio puede servir para consultar los patrones de violencia que atraviesa al país y aportar a la construcción de las memorias. “Como un recurso para que docentes y estudiantes conozcan y narren la historia del conflicto armado, evitando que el paso del tiempo conduzca al olvido”, detalló.
Las integrantes de las organizaciones sociales detallan que la digitalización de las memorias, que antes estaban en físico permiten que las personas que no vivieron los hechos violentos comprendan qué pasó en la ciudad y el resto del país. “La memoria debe estar viva, debe ser conocida por los demás y debemos hablar de lo que sucedió en nuestras comunas”, comentó Claudia Estela Correa, víctima del conflicto armado y líder del grupo Mujeres Empoderadas.
El Laboratorio de Memorias busca convertirse en un espacio de construcción colectiva del conocimiento a través de las memorias. Por esta razón, el Museo continuará con la ampliación y actualización del material documental de forma permanente para incorporar nuevas voces, relatos y documentos que contribuyan a comprender las afectaciones, resistencias y procesos de transformación de las comunidades.
