Tres décadas de resistencia y sobrevivencia en Medellín

Tres décadas de resistencia y sobrevivencia en Medellín

Capítulo 5: Memorias de resistencia y sobrevivencia

Por Camilo Correa

El capítulo número 5 de Medellín: memorias de una guerra urbana hace una extensa exposición de las resistencias y los métodos de sobrevivencia que adoptaron los habitantes de Medellín desde la década de los ochenta.

Este capítulo se divide en dos partes fundamentales: la primera aborda las diferentes resistencias que se hicieron en la ciudad exponiendo las transformaciones que han tenido a través de los años; la segunda habla de la sobrevivencia diaria que tenían que asumir los ciudadanos directamente afectados por la violencia en la ciudad.

Sandra Patricia Arenas, doctora en Memoria Social y profesora de la Universidad de Antioquia, encargada del equipo de investigación de este capítulo, explica la importancia de visibilizar la resistencia en la ciudad.
¿Por qué es necesario referir las resistencias en la historia de la guerra de Medellín?
Como lo decimos al inicio del informe, aún hoy prevalece en los habitantes de Medellín y el mundo, el imaginario de Medellín como una ciudad violenta, tomada por la guerra, Y es así, pero si bien ese relato es estridente, existe otro mucho más silencioso pero persistente que nos habla de las resistencias.

Es necesario que toda la ciudad recuerde. En la Comuna 13, por ejemplo, recuerdan cómo ellos lograron detener los combates en medio de las operaciones militares: una niña salió con un trapo blanco pidiendo que pararan por un momento para sacar un herido y todos los vecinos se unieron a ese gesto y sacaron sus sábanas, toallas, trapos blancos para pedir que parara la guerra. O también se narra cuando en la Comuna 3 se declararon “refugiados internos” y le dijeron con ello a la ciudad y al mundo que en ese territorio había una guerra y que ellos, los habitantes, estaban en medio de ella.

Son muchos aspectos a tener en cuenta, pero consideramos que en esas formas de resistencia y sobrevivencia, y, en general, en la manera como la ciudad enfrentó la guerra, están las claves para aprender a vivir en el posconflicto.

¿Fue difícil acceder a los testimonios de la gente?
En general, lo que yo encontré fue una gran cantidad de personas con una disposición increíble para hablar, incluso me atrevería a decir que con una necesidad de contar, de ser escuchadas. Digo esto porque los convocados para las actividades del trabajo de campo eran públicos diversos, si bien hay algunos hombres y mujeres que son muy reconocidos y a quienes obviamente debíamos invitar, nos propusimos convocar a personas comunes y corrientes, habitantes de la ciudad que pudieran ayudarnos a construir esos relatos desde diversos ángulos.

¿Actualmente cuál es la resistencia más marcada en la ciudad? ¿Una resistencia contra la violencia o contra el olvido del Estado?
Actualmente la resistencia es por el reconocimiento del daño, contra el olvido y por la justicia. Por eso decimos en el informe que este último periodo de violencia se caracteriza por la memoria como resistencia. Y es importante destacar que esas memorias no solo están enfocadas en la violencia y en el dolor padecido, sino que hacen un fuerte énfasis en las acciones de resistencia; es un empoderamiento de las organizaciones en el espacio público y frente al poder público.

¿Cómo son las condiciones para hacer resistencia actualmente? ¿La resistencia es peligrosa?
La resistencia es hoy muy peligrosa, prueba de ello son los cientos de líderes asesinados en los últimos años. Pero la fuerza de lo colectivo, en lo organizativo, facilita esa acción de resistencia.

Además, las resistencias son cada vez más creativas y diversas, prueba de ello son las acciones de los jóvenes con la música, el arte y los performance. Pero otro elemento interesante es la unión entre diversos colectivos, como las Mujeres Caminando por la Verdad,

Agroarte, Unión Entre Comunas y Memorias en Diálogo. Esto fue así también en los inicios de los años noventa, cuando Barrio Comparsa convocó a organizaciones sociales y culturales de la zona nororiental a recorrerla, rompiendo fronteras con el baile, el teatro y la música. Hoy tal vez hay experiencias de mayor visibilidad porque existen medios alternativos de comunicación.

Conozca aquí el Capítulo 5: Memorias de resistencia y sobrevivencia

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