La universidad manifestó su solidaridad con las personas afectadas por la Operación Orión

Imagen: archivo Gisela Posada.

Fueron alrededor de 200 personas con camisetas blancas las que se reunieron el viernes primero noviembre del 2002 en la plazoleta central de la Universidad de Antioquia, bajo el eslogan “Todos somos el blanco”, en un acto simbólico que rechazó los excesos de fuerza desplegados por la policía y el ejército en la comuna 13, al occidente de Medellín, en el desarrollo de la Operación Orión, realizada entre el 16 y el 17 de octubre de ese año.

El informe La huella invisible de la guerra, elaborado por el Centro Nacional de Memoria Histórica, dice que la Operación Orión fue un operativo militar de retoma del territorio, ordenado por el presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), en acuerdo con el alcalde de Medellín, Luis Pérez Gutiérrez (2001-2004). Este operativo se convirtió en “la incursión militar urbana más grande de Colombia donde la población civil quedó en medio del fuego cruzado desde aire y tierra”, concluye el Centro de Memoria en el artículo “Trece años de la Operación Orión”, publicado en su página web. Lo anterior, hace referencia al uso de helicópteros artillados que dispararon de manera indiscriminada en un área urbana y al despliegue de más de mil uniformados de las fuerzas armadas, según los datos la Corporación Jurídica Libertad, organización de derechos humanos cuyos reportes indican que en medio de este operativo hubo 105 personas desaparecidas de manera forzada, 71 personas asesinadas por paramilitares, 17 por el Estado, y 80 heridas.

El desarrollo de esta operación militar intimidó a la ciudad, y Gisela Posada, en ese entonces asesora de Relaciones Públicas de la Universidad, propuso que desde la Rectoría se hiciera algo para responder al contexto que vivía Medellín. “Llegó a nosotros la pregunta ¿qué está pasando en la ciudad? ¿Qué pasa con los muertos que también son nuestros muertos? ¿Qué sentido tiene esa vulnerabilidad a la que todos estamos expuestos?, porque no era solo la comuna 13, la comunidad en general éramos un blanco. Por eso surgió la propuesta de ‘Todos somos el blanco’”, recuerda Gisela, quien hoy dirige el programa Cultura Centro de la Universidad de Antioquia. Lo importante para ella, agrega, era congregar a la comunidad y demostrar sensibilidad por la violencia que sufría el país.

A la jornada, recuerda Gisella, asistieron de manera voluntaria miembros del personal administrativo de la Universidad y algunos estudiantes que mostraron interés en el acto simbólico. A la Universidad le tomó tres días preparar la logística del evento, invitaron a la banda sinfónica universitaria, repartieron la publicidad en las facultades y compraron globos y flores. La jornada simbólica fue reportada en El Colombiano, en su edición del 2 de noviembre del 2002, como un espacio de reflexión por la vida y la convivencia.

Por su parte, Camilo Cardona, quien entonces era estudiante de periodismo y vivía en la parte baja de la comuna 13, cerca de la iglesia San Javier, recuerda: “Cuando era estudiante de la Universidad, para regresar a mi casa en San Javier, utilizaba una bicicleta. Recuerdo incluso que la violencia llegó a ser tanta que el metro, por horas, solo llegaba hasta la estación San Lucía, una estación antes de San Javier. Y cuando la policía veía a la gente llegar caminando hasta allí, para comenzar a subir al barrio, en un tono de rabia y desprecio, le advertía que no se hacía responsable de lo que pudiera ocurrirle. Eso a mí me ocasionaba indignación”.

Camilo Cardona añade que en ese momento él hacía parte del periódico universitario De la Urbe, de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de Antioquia, que publicó un especial para dar a conocer lo que sucedía en la comuna 13 a causa de la Operación Orión. Para dicho especial, “elaboré una pieza en la que aparecían dos niños, dos de mis vecinos en San Javier, y describí el juego que desarrollaban: uno de los niños simulaba tener un fusil sosteniendo un palo y el otro actuaba como si tuviera una granada en la mano, cuando en realidad era una piedra. Los niños jugaban así toda la tarde, al frente de mi casa, en una tienda de barrio. Y este juego se entiende porque los tiroteos y las explosiones en la comuna se habían convertido en paisaje”.

Por los hechos ocurridos en el desarrollo de la Operación Orión, en el 2009 la Fiscalía General de la Nación abrió una investigación preliminar contra el exgeneral de la Policía Nacional Leonardo Gallego y el general retirado del Ejército Mario Montoya Uribe, quienes lideraron el operativo siendo comandantes de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y de la IV Brigada del Ejército, respectivamente. Ambos fueron acusados de participar en una presunta alianza entre el ejército y la policía con el Bloque Cacique Nutibara del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, durante y después del desarrollo de la Operación Orión, según indica el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica. En octubre del 2018, el exgeneral Montoya se acogió a la Jurisdicción Especial de Paz, creada a partir del Acuerdo de Paz entre el Estado y la guerrilla de las FARC con el propósito de investigar y juzgar hechos asociados al conflicto armado.

50 AÑOS DE VIOLENCIA Y RESISTENCIA
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